Del fútbol al hogar: el proceso creativo detrás de “Se juega de local”

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Todo empezó con una llamada de Dayoco Estudio. La invitación era desarrollar una campaña alrededor del Mundial, una época en la que casi todas las conversaciones giran en torno al fútbol.

Desde el principio nos interesó tomar ese contexto y llevarlo a un lugar distinto. En vez de hablar de partidos o resultados, queríamos hablar de lo que significa elegir lo que se hace cerca, reconocer el trabajo local y darle protagonismo a quienes diseñan, fabrican y producen aquí.

Así nació Se juega de local.

Elegir el lugar era parte de la historia

Antes de pensar en las fotografías, pensamos en el espacio.

Queríamos alejarnos de un estudio fotográfico y encontrar un lugar que transmitiera el origen de las piezas. El taller que Generación Modular nos prestó tenía exactamente ese carácter: madera, herramientas, estructuras y procesos compartiendo el mismo espacio.

El ambiente ayudó a construir una campaña que se sintiera cercana, casi como entrar a una carpintería del barrio o visitar un taller abierto donde todavía se están haciendo las cosas.

Un lenguaje que todos reconocemos

“Jugar de local” es una expresión que escuchamos durante cada campeonato.

Nos gustaba apropiarnos de ese lenguaje y darle otro significado.

En nuestro caso, jugar de local era apostar por el diseño ecuatoriano, trabajar con colaboradores locales y recordar que muchas veces las mejores ideas están mucho más cerca de lo que imaginamos.

 

Cada pieza ayudó a construir la escena

La selección de mobiliario respondió al concepto desde el inicio.

El sofá Julia reunió la composición principal, acompañado por la mesa auxiliar James y las sillas Orien, cuya disposición hacía un guiño a la experiencia de una tribuna sin dejar de pertenecer al lenguaje del interiorismo.

También incorporamos el stool Ulises y una mesa redonda para bistró, desarrollada para nuestro proyecto Tintoretto, integrando piezas de distintas colecciones dentro de una misma narrativa.

Entre todos los muebles hubo una que llamó especialmente nuestra atención: el esqueleto de una poltrona.

Decidimos incluirlo porque mostraba una parte del diseño que normalmente queda fuera de las fotografías. En lugar del producto terminado, aparecía la estructura, las uniones y la construcción que sostienen cada pieza antes del tapizado.

Nos pareció una buena forma de hablar del oficio y del trabajo que ocurre mucho antes de que un mueble llegue al showroom.

La campaña reunió el trabajo de distintos estudios, talleres y equipos creativos.

Eso también hacía sentido con el concepto. Hablar de jugar de local implicaba reconocer que el diseño rara vez es un trabajo individual. Surge de colaboraciones, conversaciones y personas que comparten una misma manera de hacer las cosas.

Con Se juega de local aprovechamos el lenguaje del fútbol para hablar de diseño, de procesos y del valor de producir cerca de casa.

Porque viajar también sirve para eso: salir a mirar lejos y regresar entendiendo mejor lo propio.

 

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