Empecé Objekt a los 27 años. En ese momento pensaba que estaba empezando una marca de muebles.
Tenía la energía típica de los veintitantos: muchas referencias, muchas ideas, muchas ganas de hacer cosas. Diseñar objetos parecía el centro de todo. Una silla, una mesa, un sofá. Pensar en proporciones, materiales, formas. Durante mucho tiempo creí que de eso se trataba dirigir una marca creativa: tener buenas ideas y convertirlas en productos.
Con los años entendí algo que no esperaba.
Diseñar los objetos es la parte fácil (que no lea David esto) – seguro su perspectiva es otra.



Lo difícil es construir una dirección.
Con el tiempo te das cuenta de que una marca no se define por un objeto, ni por una colección.Se define por las decisiones que repites durante años.
Qué ideas persigues.
Qué ideas dejas ir.
Qué materiales exploras.
Qué historias decides contar.
La dirección creativa no es solo estética.
Es criterio.
Es aprender a elegir constantemente qué merece existir dentro de tu universo y qué no.
Y muchas veces las decisiones más importantes son las invisibles.
Las cosas que decides no hacer.







Cuando el marketing también se vuelve diseño
Una de las cosas más curiosas que he descubierto en estos años es que el diseño no termina en el objeto.
Con el tiempo entendí que dirigir una marca significa diseñar muchas capas al mismo tiempo.
Diseñas productos, pero también diseñas narrativas.
Diseñas campañas.
Diseñas imágenes.
Diseñas experiencias.
La forma en que se presenta un objeto también es parte de su diseño.
Por eso, para mí, marketing y diseño nunca han sido cosas separadas.
Son simplemente dos maneras de construir significado alrededor de una idea.
A pesar de haber aprendido de forma empírica —no desde una carrera formal,
sino a través de Objekt y sus propias necesidades—,
fui desarrollando una comprensión profunda del tema .



La Arquitectura
Otra cosa que aprendí en el camino es que la carrera que eliges no necesariamente define el trabajo que terminarás haciendo.
Estudié arquitectura. Y esta terminó influyendo en mi trabajo de maneras que no esperaba.
No necesariamente construyendo rascacielos, sino construyendo una forma de mirar.
La arquitectura te entrena para pensar en proporciones, en relaciones entre elementos, en cómo se organiza un sistema completo.
Te enseña a observar con una mirada crítica. Esa manera de pensar terminó apareciendo en todo lo que hacemos en Objekt:
en los productos,
en las fotografías,
en las campañas,
en la forma en que se construyen las colecciones.
La arquitectura no definió exactamente lo que hago hoy. Pero sí definió la forma en que entiendo el diseño.



Las tendencias
Si hay algo que he aprendido en estos seis años es que las marcas no se construyen con inspiración.
Se construyen con tiempo.
Con consistencia.
Con la paciencia de repetir una visión lo suficiente para que empiece a tener sentido.
Hoy vivimos en una cultura que celebra lo nuevo constantemente.
Nuevas tendencias.
Nuevos estilos.
Nuevas identidades cada año.
Pero las ideas que realmente importan suelen necesitar algo más difícil: permanencia.

Perder el miedo al cringe
Algo que, honestamente, nos tomó tiempo entender. Desde nuestra última colección que la sacamos así casi 6 meses con David, decidimos parar.
No parar de crear, ni de hacer productos. Pero sí dejar de correr como si el tiempo se nos estuviera asechando.
Desde la última colección nuestra meta cambió: hacer cosas con tiempo. Sin rodeos. Sin bulla innecesaria alrededor.
Y debo admitir que sentí un orgullo enorme cuando vi la última colección salir en nuestro desfile de muebles. No por que el evento fue todo un éxito si no porque cada pieza de la colección se la sentía realmente madura y si con la permanencia suficiente que hoy buscamos en cada diseño que hacemos.
Al final, como dice Rosalía:
no hay que tener miedo al cringe — la gente que consigue lo que quiere da cringe. Y créanme cuando les digo que siempre que sacamos una nueva pieza nos da un temor gigante de cómo nuestros clientes lo reciban. Y esa es nuestra forma de exponernos cada año al igual que con nuestras campañas.
En fin
Empecé Objekt a los 27 pensando que estaba diseñando muebles. Seis años después entiendo que lo que realmente estaba intentando construir era algo más complejo.
Una forma de mirar.
Una forma de pensar el diseño.
Una manera de sostener una idea el tiempo suficiente para que se convierta en algo real.
Tal vez crear una marca no es un acto de inspiración. Tal vez es algo más simple —y más difícil al mismo tiempo.
No existe un manual mágico que te diga cuáles son los pasos a seguir. Tampoco una fórmula secreta para lograr lo que tienes en la cabeza.
Pero hay algo que sí he aprendido: tienes que elegir una visión y tener la paciencia de quedarte con ella el tiempo suficiente para que suceda.